En memoria de los Abogados de Atocha.

Hace un mes y tres días, me encontraba en el despacho trabajando y, en una de las necesarias pausas para el refresco mental, llegó a mis ojos el cuarenta aniversario del suceso acontecido en el número 55 de la calle Atocha, en Madrid, el 24 de enero de 1.977, conocido por todos, me refiero al asesinato de cinco compañeros laboralistas por un grupo de extrema derecha.

A los pocos días, a principios de este mes, decidí entrar en el portal web de la Mutualidad de la Abogacía y, en concreto al concurso de microrrelatos, ya que hacía tiempo que no entraba. Se trata de un concurso de relato corto, de 150 palabras, relacionado con el mundo de la abogacía y condicionado a la aparición en el texto de cinco palabras elegidas por el jurado del concurso. Las palabras elegidas para este mes de febrero fueron “biblioteca, collar, privilegio, olvido y confianza”. Nada más leerlas se me ocurrió al instante un microrrelato en homenaje a los Abogados de Atocha, en general, y, en particular, a un Licenciado en Derecho, también asesinado esa misma noche, llamado Serafín Holgado.

El relato fue pre-elegido por el jurado de la Mutualidad de la Abogacía y opta al premio de relato del mes. Hoy, 27 de febrero, me encuentro espectante, esperando saber el resultado, aunque será una lucha difícil habida cuenta de la alta calidad de los relatos frente a los que compite.

Con premio o sin él, comparto en el blog el microrrelato para todo aquel que sea de su interés y también para dar por finalizado este gratificante a la par que entristecedor homenaje.

24 de enero de 1977, cerca de la madrugada. Yo estaba en la biblioteca del despacho situado en el número 55 de la Calle Atocha. Contemplo con profunda desolación e impotencia mi cuerpo yacer sobre un charco de sangre. Sobre mi pecho pendía el collar que mi novia me había regalado porque sí, por amor. Yo todavía no había acabado la carrera, pero me llené de confianza e ilusión y empecé a trabajar en un despacho donde la realidad y la utopía no se desdibujaban. Aquella noche, una ideología de sangre fría pretendió situarnos en un olvido cruel e injusto golpeando a la libertad y a la democracia. Y yo, antes de que todo se volviera oscuro para siempre, sentí el privilegio de haber compartido vida con cada uno de mis insignes compañeros, una historia que perdurará en la mente de todos los trabajadores.

Vicente Cuesta.- Madrilas Abogados.

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